Cómo ayudan los mercadillos a combartir el desperdicio de comida

Sábado, 8:30 de la mañana. Me levanto, busco algo para desayunar, doy algunas vueltas de esas sin sentido a ver si despierto y de paso leo un post-it recordándome la compra de la semana. En ese momento agradezco que el mercado del pueblo, se ponga justo debajo de mi piso. Abro las persianas y es como tener un gran escaparate de frutas, verduras y diversos productos en primera línea. Debo decir que ese momento es bastante simpático, incluso a Cristina (a la que suelo comprarle) le causa gracia verme haciendo la lista de compras desde la terraza.

desperdicio de comida

13:38 pm. Me fijo en la hora y salgo apurada a comprar, me he liado con otras cosas pero no importa, Cristina siempre me recibe con su alegría característica y una vez nos saludamos,¡vamos a lo nuestro!. Conversamos y reímos de algo que nos haya hecho gracia mientras elijo lo que llevaré. Este momento me encanta porque entre risas y compras se ha vuelto casi un ritual: Primero las patatas… “¿qué tal la semana?”, luego cebollas… “risas jajaja”, siguiente pimentones…”Que frio hace siempre en este pueblo”, y así sucesivamente.

Llega el momento de pagar y Cristina me pregunta: “¿Quieres estas 4 lechugas por 1 euro? ó también tengo estas 2 piñas en 3,50 euros y esta bolsa grande con pimientos verdes a 1 euro”. Ante esta tentadora oferta le respondo: “¿Por qué tan barato?” y responde: “Pues porque no quiero que se pierdan y prefiero venderlos baratos a tirarlos a la basura, en todo caso no te preocupes no están malos, solo que están más maduros pero los comes dentro de un par de días y no pasa nada”, y yo los llevo feliz. “Hasta la próxima semana Cris!”, “Adeu guapa, que vagi molt bé”.

Quizás más de alguno conoce a una Cristina. Quiero creer que hay más personas como ella que se cuestionan el desperdicio de comida y prefieren venderla más barata a perderlo en un 100%. La verdad no pasa nada por comprar algo más maduro, lo consumes antes y ya está, todos los días hay que comer y si de paso puedes ahorrar algo de dinero, mucho mejor, aunque el alimento y el dinero en sí, no sería lo único que estaríamos cuidando, el tema de desperdicio de comida va mucho más allá.

Si nos trasladamos al hecho de “tirar comida”, nos encontraríamos con innumerables situaciones, publicaciones, cifras y estadísticas al respecto, pero todo queda en nada si no hay un razonamiento por nuestra parte.

¿Por qué tirar la comida que aún no está descompuesta si podemos aprovecharla?

Son miles de millones de toneladas de alimentos a nivel mundial que se desperdician cada año por parte de bares, restaurantes, lugares de comida rápida, pescaderías, carnicerías, mercados locales, supermercados, etc…incluso de nuestras propias casas.

Si solo con informarnos mínimamente sabríamos que si le diéramos un destino a esta comida se podría alimentar a toda la población del mundo, hombres, mujeres y niños que hoy no tienen absolutamente nada que llevarse a la boca, ¡así de tremendo!.

Lamentablemente, encontrarnos con este tipo de noticia es más común de lo que parece, ejemplos de este tipo como: “Cada día mueren X número de personas, en lugares menos afortunados por no contar con los servicios y alimentos mínimos para subsistir”. Incluso a los que a almorzamos a eso de las 14hrs con la televisión encendida, vemos que hacen publicidad a algunas ONGs, “Con tu ayuda mensual de “cierta cantidad de euros”, ayudaras a que “cierta cantidad de niños” puedan tomar desayuno cada día”. Y ¿qué hacemos al respecto?, pues nada, muy poco, no lo suficiente, no lo que deberíamos, porque sigue muriendo gente y se siguen tirando cantidades aberrantes de alimentos.

Como toda cadena de gestiones, no solo se trata de darle un mejor propósito a la comida, sino que también significa cuidar nuestros recursos naturales, energéticos y humanos. Por ejemplo, para tener unos tomates en la mesa primero se ha tenido que preparar la tierra, plantar, regar, cuidar, cosechar, embalar… hasta el proceso de compra-venta que ya conocemos. En resumen, no es solo “tirar comida”, también tiramos el agua, la tierra, los cuidados que se han debido tener, el tiempo de la persona que lo realizó….en fin. Es una suma de situaciones que también se van a la basura junto con la comida.

Por suerte, aunque aún es una minoría, hay quienes han tomado consciencia de esta situación relacionada al desperdicio de comida – y le están dando una vuelta al destino.

desperdicio de comidaEn Copenhague (Dinamarca), el 22 de febrero de este año abrió sus puertas al público WeFood, el primer supermercado que vende alimentos que otros consideran un desperdicio. Una iniciativa digna de mencionar, porque la verdad es que un producto con una “fecha de consumo preferente”, no significa que “ha caducado”. Personalmente, he preguntado por la duración de los lácteos y me han respondido que pueden llegar a estar buenos al menos por unos 10 días más sobre la fecha de caducidad. Con esto no quiero decir que la fecha no sea importante, al contrario, es necesaria porque tenemos que estar al tanto del vencimiento del producto a consumir, y por su parte las empresas tienen que tener un margen de responsabilidad al respecto, después de todo, es un negocio.            

Pero sin duda Francia ha tomado la delantera en este tema. Cuando me informé de la noticia dije: “Wow, Bravo!!!”. En este país, han iñdo mucho más allá y en febrero pasado (Sí, también en febrero al igual que WeFood) se ha puesto en marcha una “Ley que prohíbe el desperdicio de alimentos en los supermercados”, obligándolos a donar estos productos a organizaciones de caridad y bancos de comida.

desperdicio de comidaLes comparto el siguiente video que se ha vuelto viral Francia termina con el desperdicio de comida”, que seguro explicará mejor el trasfondo de esta iniciativa. 

Y si aún quieres saber un poco más al respecto, no me cuesta nada dejarles este enlace, el “saber no ocupa lugar”, dicen. “La ley es consecuencia de una campaña popular llevada a cabo por los compradores del vecino país, activistas contra la pobreza que se oponen a que los alimentos que están en buen estado terminen en la basura”.

¿Serán suficientes estos dos grandes ejemplos, que canalizan de un modo u otro la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente y sobretodo, cuidarnos entre nosotros mismos?, ¿Cuántas Cristinas necesitamos a nivel local, para entender que podemos hacer algo sin necesidad de botar alimentos que aún no están malo?

Eduquémonos y ayudemos a educar, no tiremos los alimentos a la basura.

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